Martin’s talk advocates for a broadening of perspectives in the natural sciences and highlights the methodological gap created by the absence of qualitative research methodology in the natural sciences. While the Western understanding of science remains entrenched in the project of modernity and conceives of nature and culture as strictly separate spheres, it is simultaneously recognized that reality is more of a hybrid form (Latour). This can be demonstrated very well in the context of agriculture. Here, research policy operates with strongly technocratic imagery, featuring nature optimized through AI and genetic engineering. Nature continues to appear here as a project of colonization. In contrast, current findings in biology and ethnobiology point to the agency, vividness, and decision-making capacity of e.g. plants and animals. An methodology grounded in experiential knowledge becomes relevant here: in the Global South as well as in the Global West. If non-human entities possess their own perspectives, needs, and spaces of well-being, then the purely quantitative, measuring paradigm of the natural sciences must at the very least be called into question. Against this backdrop, it makes sense to call for a qualitative science in a positive sense. What is needed is a methodology of understanding (verstehen) that no longer merely conducts research about nature, but rather communicates cooperatively with nature.
Esta charla aboga por una ampliación de las perspectivas en las ciencias naturales y destaca la brecha metodológica creada por la ausencia de metodologías de investigación cualitativa en este campo. Aunque la comprensión occidental de la ciencia sigue profundamente arraigada en el proyecto de la modernidad y concibe la naturaleza y la cultura como esferas estrictamente separadas, al mismo tiempo se reconoce que la realidad adopta más bien una forma híbrida (Latour). Esto puede demostrarse muy bien en el contexto de la agricultura. En este ámbito, la política de investigación opera con imaginarios fuertemente tecnocráticos, en los que la naturaleza aparece optimizada mediante la inteligencia artificial y la ingeniería genética. La naturaleza continúa presentándose aquí como un proyecto de colonización. En contraste, los hallazgos actuales en biología y etnobiología señalan la agencia, vitalidad y capacidad de toma de decisiones de entidades como las plantas y los animales. En este contexto, cobra relevancia una metodología basada en el conocimiento experiencial, tanto en el Sur Global como en el Occidente Global. Si las entidades no humanas poseen sus propias perspectivas, necesidades y espacios de bienestar, entonces el paradigma puramente cuantitativo y de medición de las ciencias naturales debe, como mínimo, ser cuestionado. En este marco, tiene sentido proponer una ciencia cualitativa en un sentido positivo. Lo que se necesita es una metodología de comprensión (verstehen) que ya no se limite a investigar sobre la naturaleza, sino que se comunique cooperativamente con la naturaleza.